El parto de Brutote: parte primera 7


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Yo lo tenía muy claro, no quería parir en fin de semana (como si se pudiese elegir)  por eso de que hay menos personal y que la gente está más ociosa y se te llena la habitación de visitas, así que como no podría ser de otra manera Brutote vino al mundo en sábado.

Llevaba con contracciones todo el mes y la última semana eran más constantes, de hecho tuve que echar mano a una aplicación que registraba la frecuencia por si se volvían más regulares en alguna ocasión (podía tener seis cada 5 minutos y luego empezaban a espaciarse más hasta que desaparecían).

La noche anterior salimos a cenar con nuestros amigos y aunque ellos juran que tenía cara de parir yo me encontraba estupendamente (todo lo bien que se puede estar cuando estás embarazada de 9 meses), esa noche dormí genial (algo que no sucedía desde meses atrás) y me desperté muy descansada y con un antojo increíble de tarta de zanahoria, pero no de cualquiera, quería tarta de zanahoria de la  pastelería Pan y Canela  que hay en San Lorenzo de El Escorial , que está a unos 35 km de nuestra casa.

A Papá Friki no le apetecía nada hacer tantos km para desayunar así que no se mostró muy entusiasmado con la idea, salió a sacar a Lola y yo me puse a hacer unas tortitas,a falta de pan buenas son tortas o en este caso tortitas…al regresar me dijo que nos fuéramos a desayunar fuera (le debí dar penita) pero yo ya había cascado los huevos y fue a mi a la que le dio pereza salir, y menos mal, porque no había mezclado todos los ingredientes cuando me dio una contracción de las gordas, llevaba muchas contracciones a la espalda, pero ninguna fue como esa, me quedé completamente quieta y fue bastante larga.

Yo, que aunque estaba de 9 meses, en ningún momento pensé que podía estar de parto, porque llevaba escuchando todo el embarazo que las primerizas nos retrasábamos y yo ni siquiera había salido de cuentas, seguí haciendo las tortitas entre contracción y contracción. Negación de la evidencia creo que se llama…

Con el desayuno preparado, tortitas con trocitos de chocolate (si, ya sé que no es el mejor desayuno para una embarazada) y una taza de leche, empezamos a desayunar, tardé casi una hora en terminarme una tortita …no paraba quieta para intentar aliviar el dolor: caminaba, saltaba, utilizaba la pelota de pilates (que por cierto, tiré bien lejos porque a mi no me aliviaba nada).Ya hacía rato que sabía que esto iba en serio (no sé qué me habría hecho falta para rendirme a la evidencia, un burofax de mi útero o algo así…) y sabía que en el hospital no me iban a dar de comer ni de beber, así que si no se me pasaban las contracciones yo me iba al hospital bien desayunada.

Las contracciones eran regulares, cada 5 minutos mientras hacia el desayuno y cada 3 mientras me lo comía…(pero yo no tenía excesiva prisa porque en las clases de preparación al parto nos dijeron que desde que ingresas hasta que das a luz pasa una media de 12 horas y que en las primerizas podían ser muchas horas más)

Mis padres y mis hermanos me llamaron para fichar y yo no les dije nada porque les veía capaces de irse al hospital conmigo, fue bastante complicado mantener una conversación mientras me venían contracciones, pero lo conseguí. Después de aguantar una contracción tremenda hablando con mi hermano decidí tumbarme un rato porque en la visita informativa que hicimos previamente en el hospital,nos lo recomendaron, al parecer muchas embarazadas van a urgencias y una vez que las ponen en monitores, en posición horizontal, se para todo, así que eso hice y en ese momento…tachán! un líquido empezó a caer por mis piernas…¡¡Había roto aguas!!

Continuará…

P.D. La foto que encabeza esta entrada pertenece a las tortitas que hice dos meses después de que naciese Brutote, me reservo la foto de las tortitas del “día P” para otra entrada…

 


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