El parto de Brutote: segunda parte 1


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Después de un desayuno algo complicado, rompí aguas en mi habitación y rápidamente fui al baño para ver el color de las aguas, eran claras, así que no había demasiada prisa, avisé a Papá Friki y mientras él llevaba las cosas al coche yo me metí en la ducha y me vestí.

Llegamos al hospital a las once menos cuarto y tuve que esperar un buen rato a ser atendida en el mostrador de urgencias, nada que ver con la idea peliculera que yo tenía de que en cuanto veían a una parturienta te traían la silla de ruedas e iban corriendo contigo para dentro. Tuve que aguantar alguna contracción mientras esperaba y una vez que llegó mi turno, me dieron la pulserita y para dentro.

Al llegar a las urgencias de obstetricia, no se creían que hubiese roto aguas ” ella está muy convencida de que ha roto la bolsa…hay que comprobarlo”,entiendo que tuviesen que examinarme,pero señora, que soy primeriza, no tonta y no suelo soltar chorros de líquido entre las piernas (que quede claro que en ningún momento dudé de si sería pis). Al examinarme efectivamente comprobaron que había roto aguas y había dilatado 3 cm, llamaron a mi chico y entramos en la habitación donde iba a parir.

Di a luz en un hospital púbico bastante nuevo, de esos que no se comparte habitación y que ésta parece la de un hotel, con su sofá, su baño privado…pero primero te ingresan en una habitación donde dilatas y pares, nada de ir de un sitio para otro.

En cuanto entré a la habitación, comenté que quería la epidural y que también quería ponerme un enema, era algo de lo que no quería preocuparme… ya las contracciones eran más serias y dolían muchísimo, a la hora vinieron para enchufarme los monitores y les volví a recordar lo de la epidural,como estaba con las correas puestas tuve que quedarme en la cama y yo en cada contracción me movía mucho y claro, perdían la señal desde el control de enfermeras, por lo que tuvieron que entrar varias veces. Papá Friki se lo pasaba en grande viendo los monitores y me iba avisando de cuándo llegaban las contracciones” ¡aquí viene otra! ” decía el simpático…

Después de lo que me parecieron siglos volvió mi matrona y me dijo que me iba a examinar para ver si era una “superdilatadora”  (palabras suyas) o una quejica (palabras mías, pero ella estuvo de acuerdo) y la valoración era que …había dilatado hasta 7 cm, en poco más de una hora desde que me habían mirado por primera vez, así que me quejaba con razón,llamó a la anestesista y mandaron fuera a mi chico para que me pusieran la bendita epidural; la sensación fue rara, pero no recuerdo que me doliese (estaba muy ocupada en no morirme con el dolor de las contracciones), tuve que pasar dos contracciones mientras me la ponían, yo pensaba que era algo mucho más rápido, pero tardó lo suyo y para mi fue un ejercicio tremendo de autocontrol no moverme nada mientras las pasaba)

Con la epidural puesta, (tardo un ratito en hacer efecto, como media hora o así) me quedé mucho más tranquila; ya no me importaba que Papá Friki me avisara de la llegada de las malditas, seguía sintiéndolas pero era un dolor completamente soportable (tengo varias hernias en la espalda y las sentía ahí), entonces llegaron las horas de espera, a las dos de la tarde me dijeron que estaba completamente dilatada pero que el niño estaba muy arriba y necesitábamos que bajara un poco, así que me colocaron de mil y una maneras, que si una pierna cruzada a un lado, que si ahora del otro lado, que ahora te levantamos la otra pierna…yo seguía con las correas puestas con las que controlaban que el niño no lo estuviese pasando mal; a las seis de la tarde mi matrona me vino a ver y animarme, llevaba muchas horas dilatada y ya estaba un poco nerviosa,me dijo que en dos horas me ponía a empujar seguro, pero al ratito me dieron ganas de empujar y justo entonces vinieron del control de enfermería, las pulsaciones de Brutote estaban bajando y había que sacarlo…

Continuará…

 


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