El postparto: las visitas (primera parte) 3


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Brutote nació a las 18´55h, pero casi hasta las 2 de la madrugada no me subieron a la habitación, los puntos no cerraban bien y además de coserme otra vez, me tuvieron en observación para ver si por fin dejaba de sangrar.

Cuando llegamos a la habitación, mis padres, mis suegros y mis cuñados estaban esperándonos, fue un momento realmente emocionante, yo estaba cansada y tenía mucha sed (llevaba desde las 11 de la mañana sin beber), pero tenía muchas ganas de presentarles al nuevo miembro de la familia.Se quedaron poquito, llevaban todo el día allí y todos estábamos cansados.

Al día siguiente ya fue otra cosa, era domingo y como yo me temía la gente estaba ociosa y tenían ganas de conocer a Brutote, así que estuvimos casi todo el día acompañados, en alguna ocasión creo que hubo más de 10 personas en la habitación. La noche anterior podría haber dormido, porque Brutote durmió sin problemas, pero con la subida de adrenalina que tenía y los dolores que sentía era imposible, así que imaginaros las ganas que tenía yo de socializar.

Durante los meses anteriores había expresado mi deseo de no tener visitas en el hospital (así de rancia soy) excepto la de los más cercanos, mis padres y suegros y mis hermanos y cuñados,quería tranquilidad para mi bebé,no quería que fuese de unas manos a otras y sabía que la lactancia podría tener sus dificultades y la importancia de estar tranquila para hacerlo,no quería enseñar mis pechos a todo el personal, ni ponerme nerviosa, pero no hubo forma…nosotros no supimos controlarlo.

Una vez que sales del hospital lo que menos te apetece es que tu casa se convierta en el lugar de encuentro de amigos y familiares y eso es lo que ocurrió en mi caso.

Cuando nació Brutote, Papá Friki se cogió una semana adicional a la baja de paternidad que le correspondía,pues de esos 21 días, solo pudimos estar 2 días completamente tranquilos los tres.Nuestra nevera estaba repleta de bebidas para ofrecer a las visitas y gracias a mis padres y a  mis suegros también de tuppers (estos eran para nosotros, menos mal)

Yo me encontraba completamente superada, estaba agotada, tenía dolores y cuando por fin se iba la última visita (siempre por la noche), me abrazaba a Papá Friki y lloraba. Las hormonas apretaban especialmente en este momento del día y no era capaz de evitarlo.

Pecamos de primerizos y de querer agradar a todo el mundo cuando lo que realmente nos estaba pidiendo el cuerpo era tranquilidad,yo tenia a Brutote todo el día y la noche pegado al pecho y no conseguíamos dormir mas de 40 minutos seguidos,así que no tenia fuerzas ni para quejarme.

Ahora lo tengo claro y espero ,que si vuelvo a tener otro hijo,nos respeten y no nos roben ese tiempo tan necesario para conocernos y descansar todo lo que podamos.

Puede que penséis que soy un poco rancia o desagradecida, de verdad que agradezco el cariño de nuestros seres queridos, pero no se dieron cuenta que lo que realmente necesitábamos era tranquilidad, ese hubiese sido el mejor de los regalos.

¿Qué tal os fue a vosotras? ¿Cambiaríais alguna decisión de las que tomasteis?

 


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