El éxito de mi lactancia materna…mixta (primera parte) 9


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Lo tenía clarísimo, me había informado y sabía que era lo mejor para él, estaba decidido… Brutote tomaría el pecho, sabía que podían existir problemas, pero hasta que no lo vives no te das cuenta de lo duro durísimo que puede llegar a ser.

Tras el parto, a los pocos minutos de nacer, una matrona me ayudó a ponérmelo al pecho, bueno, realmente yo pregunté y me dijo: “sácate un poco de calostro primero” y yo la miré con cara de qué me estás contando, yo no había manipulado mi pecho de esa forma antes ,así que cuando apreté de ahí no salía nada; viendo mi torpeza (señora, qué quiere que le diga, soy PRI-ME-RI-ZA) me apretó ella y me puso a Brutote cerca para que él se enganchara y así lo hizo, se enganchó y no se soltó hasta 15 días después…bueno, quizás exagero un poco (solo quizás…), pero esa es la sensación que tuve.

Salí del hospital bastante animada, Brutote mamaba muy bien, al menos eso me dijeron las enfermeras, según ellas no parecía primeriza (¿se lo dirán a todas para animarlas?) y yo le tenía todo el día ahí enganchado. No me daba tiempo ni a dormir 10 minutos que ya estaba pidiendo, mamaba constantemente, día y noche, aprendí a dormir con él encima enganchado, comía con él enganchado (gracias a Papá Friki que me alimentaba mientras yo alimentaba a nuestro retoño), hasta iba al baño con él encima. Yo no paraba de leer en foros para ver cuándo mejoraba la situación y por lo que leía todas estábamos más o menos igual, así que volvía a repetirme que era lo mejor para él y que tarde o temprano mejoraría.

Me dolía, si que es verdad que con el tiempo la lactancia no duele, pero al principio duele mucho, la piel del pezón tiene que acostumbrarse a esa succión, está sensible e irritada y cada vez que se cogía yo veía las estrellas, era incapaz de no morderme los labios cada vez que se enganchaba, incluso llegué a llorar de dolor (las hormonas también acompañaban). Con esto no quiero desanimar a nadie, a estas alturas sigo dando el pecho y no me arrepiento para nada, ha valido la pena y el tiempo de adaptación, aunque en ese momento se hace un mundo es bastante rápido.A los 15 días ya casi no me dolía, solo en el momento en el que se enganchaba y luego ya genial, con el paso de los días ya dejó de dolerme completamente.

Es muy importante no ponerse nerviosa, pero a ver quién es capaz de tranquilizarse cuando sientes dolor, tienes una criatura que quiere mamar constantemente y no has sido capaz de dormir una hora entera desde el mismo día en que nació. Así que una noche, entre lloros y nervios, Brutote me hizo una grieta, la verdad es que me la hizo en tan solo dos succiones, no necesitó más, pero fue muy pequeñita y no tardó mucho en curarse, siguiendo las recomendaciones que me dieron en el grupo de lactancia no dejé de ponerlo en ese pecho ni nada por el estilo.

Estaba dispuesta a aguantar carros y carretas, según las enfermeras y la asesora del grupo de lactancia Brutote se cogía bien y yo lo estaba haciendo muy bien, así que asumí que dolería un tiempo y que poco a poco mejoraría.

El problema vino cuando acudí a la primera revisión con el pediatra, Brutote había ganado muy poco peso en sus primeros 15 días de vida, la verdad es que ella (era una sustituta) no me alarmó, de hecho no le dio importancia, pero yo me quedé con la mosca detrás de la oreja. A finales de esa semana acudí al grupo de lactancia de mi centro de salud para ver si estaba haciendo algo mal y la asesora me dijo que lo llevase al enfermero porque fue con su báscula con la que se le pesó a los 9 días de nacer, como las dos mediciones no se habían realizado con el mismo aparato no se podía saber si realmente había subido tan poco peso.

Pedí cita al día siguiente y ahí me planté con Papá Friki y Brutote (éste en el  pecho, como no), y cuál fue mi sorpresa cuando al pesarlo con la báscula que lo habían pesado a los 9 días, nos enteramos de que no es que hubiese cogido poco peso, es que lo había perdido, pesaba menos que con 9 días. Yo me eché a llorar ante las preguntas que me hacía la enfermera (otra sustituta) del tipo “pero…¿tú notas que succiona?”, pero yo en ese momento deje de escuchar, no podía ni pensar con claridad, ¿mi hijo estaba pasando hambre?¿qué estaba haciendo mal?

Continuará…

 


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