Cinco cosas que NO echo de menos del embarazo 5


Embarazo

Como ya sabes, en nada es el primer cumpleaños de Brutote y a mí me ha dado una fiebre de nostalgia muy seria, ya te conté lo que más echo de menos de mi embarazo, pero hoy traigo la otra cara de la misma moneda, porque no todo ha sido bueno. ¿empezamos?

1. Sentirme poco ágil, que intentar acomodarme un poquito en el sofá y sentir que necesito una grúa, tratar de agacharme a coger algo del suelo fuese una misión casi imposible, necesitar en ocasiones ayuda para levantarme de un asiento muy bajo. Todas estas cosas no las echo nada de menos.

2. Dormir mal, sí que es verdad que luego pasamos a no dormir casi nada, pero durante todo el embarazo dormir se convirtió en algo complicado, primero por los nervios “ay, madre, que estoy embarazada”, luego por los “¿irá todo bien? , seguido por las posturas, llegó el momento en el que ya no podía dormir boca abajo, que es como suelo dormir, y me resultaba complicadísimo conciliar el sueño, luego que si solo del lado izquierdo porque es lo mejor, pero en esa posición me dolía mucho la espalda, así que me pasaba la noche, vuelta para un lado, vuelta para el otro y por supuesto estas vueltas no las podía dar fácilmente al final del embrazo, así que para girarme me tenía que sentar primero ¿quién puede dormir así? Luego patadas en mitad de la noche y las contracciones que me acompañaron durante el último mes. Así que para mí, estar embarazada y tener un descanso de calidad es una misión casi imposible.

3. La comida. No echo de menos nada estar embarazada en lo que a comida se refiere. No he pasado la toxoplasmosis, así que nada de jamoncito, ni salchichón durante muuuchos meses, menos mal que el día que di a luz, la familia vino bien cargada de jamón del bueno. Y no solo era el embutido, tampoco podía comer verduras fuera de casa por si no estaban bien lavadas, nada de salmón ahumado, ni mayonesa casera, cuidado con los quesos y con un millón de cosas más. Ahora siempre digo, que antes de quedarme embarazada otra vez, me voy a poner a lamer gatos por la calle a ver si paso de una vez la toxo.

4. La incertidumbre. La incertidumbre sobre todo, sobre si iría todo bien, si se movía lo suficiente, si crecía bien y en las últimas semanas sobre el momento del parto. Durante el último mes de embarazo tuve muchísimas contracciones, llegando a controlarlas en alguna ocasión con una aplicación para el móvil por si tenía que irme corriendo al hospital,  podían ser bastante regulares durante media hora, cuarenta y cinco minutos y luego empezar a espaciarse más, para darme cuenta de que era otra falsa alarma más. Así que siempre que me ponía en ese plan, pensaba “¿será la de verdad?”. Luego, el día antes de ponerme de parto, tuve un dolor importante de riñones mientras iba andando a casa de mis padres (unos 20 minutos) y no pensé que fueran contracciones y al parecer esas fueron las que me debieron indicar que el momento estaba cerca y yo estaba a por uvas…

5.  El malestar. Tuve un embarazo bastante bueno, o puede que solo me quiera acordar de lo mejor. Pero el primer trimestre me machacó un poco, jaquecas terribles, nauseas que empezaban justo al medio día (no, yo no tuve matutinas, como suele aparecer en las películas) y que se iban conmigo a la cama, para aparecer sobre la misma hora al día siguiente. Dolores de espalda y sensación de que me iba a venir la regla en cualquier momento, con el correspondiente canguele, que hacía que tuviese los ovarios en la garganta, haciendo un nudo muy  muy gordo que no me dejaba tragar bien y que se terminaba soltando un poco, cuando lloraba un poquito y le confesaba mis temores a mi chico. Y es que ya llevaba dentro de mí a mi tesoro y quería cuidarlo y protegerlo como fuera.

Y hasta aquí lo que recuerdo con menos cariño del embarazo, alguna cosilla más hay: los sustos que nos llevaron al hospital, la necesidad de hacer pis constantemente en algún momento…  Me ha costado más escribir esta lista que la anterior y es que para mi estar embarazada es una de las cosas más maravillosas que me han pasado.

¿Y tú? ¿Qué no echas de menos en el embarazo?

¡Hasta la próxima!

firma


Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

5 ideas sobre “Cinco cosas que NO echo de menos del embarazo

  • Mami Reciente Cuenta

    Yo sobretodo lo que no echo de menos es: sentirme cansada y querer dormir todo el día y eso que dormir no se convirtió en un suplicio hasta el último mes. Pero me pasé el embarazo con un sueño….
    Yo sí pasé la toxoplasmosis, pero no comí jamón. Por una que puede y no come… pero es que no me apetecía nada comer nada de embutido!!! Eso sí, tenía unas ganas tremendas de comer paté la piara tapa negra. jajajajajaja. Solo ese y a cucharadas.
    Saludos!

    • MamaK Autor

      Jajaja, no te perdono lo del jamón . Yo también recuerdo estar cansada y el sueño, me dormía a las 9 en el sofá, lo que nunca me había ocurrido.
      Espero que luego te comieses tus bocadillos de paté
      Un abrazo!

  • silvia

    Yo no echo nada de menos las nauseas y vómitos que tuve hasta la semana 18, qué horror! Como en tu caso, tapono eran matutinas, pero si se presentaban a lo largo del día, incluso de noche antes de cenar. El embutido sí que lo echaba de menos porque no había pasado la toxoplasmosis, y lo sigo echando de menos, porque con la lactancia, la pediatra me dijo que probara de eliminar de mi dieta la proteína de vaca, y además soy intolerante a la lactosa, y como sabréis muchos embutidos llevan. El jamón curso es el que me salva la vida de momento. Y del último trimestre no echo nada de menos el cansancio, mal dormir y pesadez de la barriga en general. Un abrazo!

    • MamaK Autor

      Silvia, veo que lo tienes clarísimo! En mi caso la misma madrugada del parto me comí medio bocadillo de jamón ibérico y qué bien me sentó. Ánimo con la alimentación por la lactancia, nosotros no tenemos ningún problema de alergias e intolerancias, así que como de todo.
      Un abrazo!