Viajar con niños, Ohtels Mazagón 7


Todos los años intentamos adelantar las vacaciones de verano a la del resto de los mortales, nos vamos cuando los coles aún no han terminado y así conseguimos mejores precios y hoteles menos saturados, por lo que el trato suele ser incluso mejor.

Solemos alojarnos en esos días que hay entre el final de los viajes del IMSERSO y la primera horneada de veraneantes oficiales.

Siempre lo hemos hecho así y mientras Brutote no empiece el cole seguiremos haciéndolo, aunque he de reconocer que el verano se nos hace, al final, un poco largo. Irnos en estas fechas nos permite hacer más adelante otra escapada (solemos escaparnos algunos días a principios de septiembre a casa de unos amigos en la playa, aunque este año está complicado)

Te dejo con  mi experiencia de este año, con lo bueno y con lo malo.

1. Ohtels Mazagón.

Este año nuestro destino fue Huelva, y escogimos un hotel enfocado para niños porque aunque Brutote es chiquitito estábamos seguros de que le sacaríamos partido. Si quieres unas vacaciones de mucha piscina con tus hijos, es probable que te interese este hotel.

ohtels mazagón

También hay una piscina normal

2. Piscinas y animación

Lo mejor de este hotel es la zona de baño, con una zona de piscinas enfocada a los más peques; toboganes, barco ¿pirata?, palmeras que sueltan agua, chorros…
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Y otra piscina enfrente, para niños más mayores, con unos toboganes que garantizan una jornada de diversión. Al final me quedé con ganas de probarlos, pero como veis en al foto, no solo los más pequeños disfrutaban de la atracción.

ohtels mazagón

El señor con pamela y bolso, aunque parezca mentira, me pasó inadvertido

Por la noche, después de la cena, acudíamos a un salón en el que los animadores,  bailaban y a cantaban con todas las familias. Por supuesto, no podían faltar los mejores éxitos de los Cantajuegos. Ahí estábamos todos los padres y algún abuelo dándolo todo, mientras los niños nos miraban raro…

3. ¿Cómo era la habitación?

La estancia disponía de una habitación con doble cama y espacio suficiente para la cuna, un saloncito con tele y sofá cama y una cocina. Este tipo de comodidades vienen fenomenal cuando se viaja con peques. El peque se dormía en la habitación y nosotros podíamos continuar la noche entre el salón y la terracita.

El hotel dispone de cunas (de las de viaje), pero tienes que reservarlas con antelación, para asegurarte de que habrá disponibles y al llegar deberás pagar una fianza que luego te devolverán a tu salida.

A mí se me olvidó llevarme un cubrecolchón acolchado y lo eché de menos, el colchón es de plástico, así que hacía mucho ruido cada vez que se movía el peque. La primera noche tardó en dormirse muchísimo y se despertaba cada vez que se movía (y me despertaba a mí, David debe entrar en una especia de trance…). La segunda noche, pusimos una manta debajo y problema solucionado.

4. Surgieron algunos problemas

Si me seguís por Twitter, puede que leyeras algunos inconvenientes que nos surgieron.

El primer problema lo encontramos rápido, en la primera de las comidas. Conseguir una trona se convertía en un auténtico reto. Nos propusieron subir una silla encima de otra para alzar al niño, pero mi peque se hubiese caído sin estar sujeto, así que tuvo que comer en la silla de paseo.

El perfil de cliente era muy parecido, familia joven con uno o dos hijos, con al menos un niño que necesitaba una trona. ¿Resultado? muchas mesas con carros y sillas de paseo y padres resignados o al acecho para ver quién era el más rápido en conseguir alguna que se quedase libre.

Brutote tuvo que hacer varias comidas en la silla de paseo, mucho más baja que las mesas, se aburría, estaba incómodo…un desastre.

El segundo problema lo encontramos en el primer desayuno. No tenían leche entera para los biberones de Brutote, de hecho, en el buffet más bajito (el de los niños) sólo tenía leche desnatada.

Cuando pregunté por leche entera me dijeron que no había ¿cómo no puede haber leche entera en un hotel? Así, que al final, nos tuvimos que ir a un supermercado cercano a comprar leche para toda la semana.

Tengo que decir, que terminé hablando con el director del hotel entre otros, y me dijeron que había más tronas pedidas y que lo de la leche lo anotaban para mejorarlo. El último día me dijeron que la leche que había en las máquinas de café era leche en polvo entera, pero creo que me hubiese eternizado para llenar un biberón de 300 a base de chorritos de la máquina de café.

Me he vuelto a poner en contacto con ellos, antes de escribir este post, para poder informaros adecuadamente y me comentan que 10 días después les llegaron otras 15 tronas y que no han vuelto a tener problemas en ese aspecto.

Lo de la leche se lo apuntan como mejora para la temporada que viene, pero ya disponen de algunas unidades en cocina por si alguien se la solicita, así como alimentos sin gluten o sin lactosa.

Antes me hubiese callado, pero cuando se trata de mi hijo, no lo hago, no puedo evitarlo y realmente creo que eso beneficia a todos,  a ellos porque mejorarán su servicio y a mí porque consigo lo que quiero (o me lo soluciono yo pero me quedo a gusto) y además consigo que el resto de familias se beneficien de mi queja.

5. Excursiones

Nosotros somos de dar muchísimos paseos y la verdad es que en la zona no hay demasiado, me ha faltado un paseo marítimo para pasear viendo el mar, pero lo que hay son casas y más casas construidas junto a la playa. Que ellos tendrán unas vistas estupendas, pero le resta encanto a la experiencia.

Así que decidimos hacer excursiones, un día a Huelva (y así aprovechar y comprar algo de manga larga, que esos días bajaron las temperaturas) Otro día a la aldea de El Rocío, preciosa y diferente a todo lo que conocía, eso sí, no es apto para pasear con silla de paseo por las calles, pero hay un paseo que deja a un lado la aldea y al otro las marismas, que es una maravilla, caballos, aves de todo tipo…

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Ya te conté que me encantan las aves, soy así…así que imagínate lo que disfruté en Doñana…

Doñana

El hombre mide al tiempo y el tiempo mide al hombre

Como el viaje se nos hacía un poco largo desde Madrid, también hicimos parada en Sevilla para ver a la familia y turistear un poco. ¡Ay, qué bonito es Sevilla!

Sevilla

He vuelto enamorada de Sevilla

6. Cinco cosas que he aprendido de estas vacaciones

  1. Cuando llame al hotel antes de ir, no preguntar sólo por la cuna, hay cosas que damos por hecho y a veces nos llevamos decepciones.
  2. No olvidar ropa de manga larga, aunque ya hayamos sobrepasado los 30 grados y vayamos al sur.
  3. No callarme, que puede que al final me tenga que buscar la vida, pero si no lo hago, nunca sabré si me habrían dado una solución.
  4. Habitaciones de hotel, con cocina y saloncito facilitan mucho la estancia si viajas con niños.
  5. Si hay pequeñas cosas que se tuercen, no dejar que esos acontecimientos afecten a las vacaciones. Buscar soluciones y continuar disfrutando.

 

Al final que el hotel tuvieses sus cosillas, que nos hiciese algo de frío, que el peque se portara regular, que no disfrutásemos mucho de la playa o que no tuviésemos un buen paseo para pasar las horas caminando y hablando no es lo más importante. Con lo que realmente me quedo de estas vacaciones, es con todos esos momentos de risas, complicidad y descanso, con todo ese tiempo en familia de calidad, que tanto necesitábamos.

¿Qué tal han ido o estás yendo tus vacaciones? ¿Tú también eres de las que no puedes evitar callarte?

¡Hasta la próxima!

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7 ideas sobre “Viajar con niños, Ohtels Mazagón

  • Antonia

    Recuerdo haber leído tu post sobre el hotel y te lo repito por experiencia propia al otro lado del mostrador: la técnica es llamar, preguntar y volver a llamar… No serás la primera ni la última y mejor ser pesada antes de llegar que serlo cuando estás allí y casi no hay solución nada más que a disgustos.
    El barco más que pirata… sería una carabela o algo así por aquello de que Colón zarpó de allí ¿no?
    Recuerdo hace unos 4-5 años que pasé una semana en Punta Umbría y visitamos un jardín botánico que hay en Huelva muy interesante y sobre todo el Muelle de las Carabelas en Palos de la Frontera, seguro que tu peque habría disfrutado mucho! 🙂

    Hablando también sobre el tema de viajar fuera de temporada, al que yo por el tipo de trabajo que he tenido hasta hace poco estoy más que acostumbrada también. De hecho me he acostumbrado a viajar “entre semana” en lugar de los fines de semana, por ejemplo y es un ahorro en dinero y en gente con la que te cruzas… Volviendo al tema ¿conoces el sistema de Residencias de Tiempo Libre? En Andalucía es muy popular, de hecho es muy demandado pero sé que hay otras comunidades autónomas donde también funciona… Por si le quieres echar un ojo y quizás se te abra otra posibilidad de viajar con el peque.

    Y por último, pero no menos importante… Ya que conoces Sevilla, la próxima parada cuando bajes al sur hazla en mi querida Córdoba, que seguro os encantará también!! 😀

    Gracias por compartir tus experiencias, aprendemos mucho de tí

    • MamaK Autor

      Hola Antonia! Qué pena habernos perdido el Jardín Botánico, estoy segura de que hubiésemos disfrutado un montón. No conocía las Residencias de Tiempo Libre, qué gran idea, me lo apunto para futuras escapadas. En Córdoba estuvimos de paso, antes de ser papás, pero sólo unas cuantas horas, estamos deseando volver, porque lo poco que vimos nos encantó y comimos estupendamente, jeje.
      Gracias a ti por leerme! un abrazo enorme!