Ni voz ni voto 6


ni voz ni voto

Ni voz ni voto…estas cuatro palabras las he escuchado más veces de las que me hubiese gustado y no quiero volver a oírlas nunca más.

Soy la menor de tres hermanos, con bastante diferencia de edad y precisamente por ser la pequeña y además niña (triste, pero realidad) siempre he estado relegada a ese “puesto” en mi familia. Yo no tenía nada que decir, mi opinión no era importante.

Nunca me gustó escuchar esas palabras y no las acepté, me quejaba, peleaba, luchaba por ser escuchada, aunque fuese tachada de tener carácter (¿acaso es negativo?) o de ser una rebelde.

No creas que mi infancia y adolescencia fue difícil, no, no te mentiré, fui muy feliz (bueno, ya sabes la montaña rusa que es crecer) pero crecí pensando que las cosas eran como yo las vivía.

Con los años lo conseguí, fui escuchada en mi casa, en mi familia, aunque mi voto ya no tenía sentido allí… Me costó salir al mundo y entender que yo podía y debía hacerlo, que tenía voz, que incluso había gente que quería escuchar lo que tenía que decir, que mi voto era tan válido como el de cualquiera, que no era una persona de segunda.

Sé que tengo mucho que decir, siempre lo he tenido, incuso cuando era niña y escuchaba: “tú: oir, ver y callar…” y no creas que escuchaba estas palabras a diario, ni tampoco las que dan nombre a este post. Eran momento puntuales, pero a mí me llegaron muy profundamente y se quedaron dentro de mí durante mucho tiempo (dudo de si se han ido ya, la verdad) consiguieron mermar mi confianza y hacerme sentir menos capaz.

Recuerdo, incluso, juzgar el comportamiento (siendo yo una niña) de otra persona de mi edad, que opinaba y hablaba en una conversación “de mayores”. En ese momento me chirrió, me pareció feísimo y fuera de lugar que lo hiciera, estaba mal.

Pero para nada estaba fuera de lugar, simplemente en su casa era normal que le preguntasen su opinión, aunque no fuera acertada, querían saber cómo veía ella el mundo, querían saber cómo se sentía ante determinados temas, querían hablar con su hija, una persona con menos experiencia, madurez y que podía equivocarse (como todos) pero que merecía y debía ser escuchada.

Es algo que no repetiré, mi hijo tiene y tendrá opinión y voto, por supuesto, ciertas decisiones son nuestra responsabilidad y requieren de cierta madurez, pero siempre será escuchado. No quiero perderme lo que siente, lo que piensa, no quiero perderme esa parte de él, no quiero perderme la experiencia de acompañarle.

Sé que será complicado. Nuestras decisiones no siempre serán entendidas por nuestro hijo, seguramente discutiremos porque no lo entenderá, seguramente se sienta incomprendido (¡ay, esa adolescencia, qué bonita, pero qué complicada y qué lejos la veo ahora!), pero espero, que al menos, se sienta escuchado, que sepa que  él tiene voz y voto.

¡Hasta la próxima!

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6 ideas sobre “Ni voz ni voto

  • Dácil

    Todos los extremos son malos. Yo les he dado demasiada voz y voto a mis hijos y ahora son torrentes imparables. Sobre todo el mayor que todo te lo argumenta hacia lo que le interesa y se puede pasar horas de reloj convenciéndote de su razonamiento. ¡Es agotador! Más de una vez le he tenido que decir (repetidas vecs porque seguía y seguía), que, sintiéndolo mucho, en ese tema no podía decidir él. Por ejemplo, imáginate que quedas con tu suegra para comer un día del fin de semana como viene siendo la tradición. Y justo ese día Daniel piensa que es mucho más interesante quedarse en casa viendo la tele. Cuando yo era niña, mi madre decía “Nos vamos” y podíamos protestar más o menos, pero todos a la calle en tiempo record. En cambio yo “Nos vamos”, y él “Claro mami, pero tu piensa que con el día de calor que hace hoy es mucho mejor estar en casa fresquitos”, “Pero Daniel es que ya hemos quedado”, “No pasa nada. Llamamos a la abuela que no vamos y ya está”, “No podemos llamarla cinco minutos antes de salir para su casa porque ya tendrá la comida hecha”, “Pues vamos mañana y que nos la caliente”, “Que no”, “Pero por qué si ya te he dado la solución”, “¡Vamos!”, “Que nooooo, que nos ponga la comida en tupeeeers”…. Y así una hora. Buuuf.