Rabietas on fire 7


rabietas

¡Ay, cómo estamos! No sé quién se queda más agotado después de una rabieta, si el peque o yo (o mi chico cuando le pilla en casa)

Últimamente Brutote tiene rabietas diarias, algunas explosivas y otras que se van gestando durante varias horas.

Y es que a pesar de que es algo bastante reciente, en los últimos días estamos acumulando horas de experiencia. Hasta el punto de que, de momento, ya hemos sido capaces de detectar dos diferentes tipos de rabieta:

1. Rabieta explosiva

Es ese tipo de rabieta que surge de manera abrupta después de que algo no ocurre como a él le gustaría. Que quiere tirarse por el tobogán mientras está cayendo la del pulpo y vamos corriendo a casa…Pues rabieta de nivel supremo: lágrimas como centollos de grandes, se tira por el suelo, intenta que no lo cojamos por todos los medios (qué movimientos, oye), se abraza a nuestras piernas…llantos, gritos… todo muy bonito, como ves.

Sabes ese momento en el que piensas que los vecinos van a creer que estáis pegando, matando, maltratando al niño. Pues ese es el nivel de rabieta. Muy escandalosa e intensa.

2. Rabieta gestada

Este tipo de rabieta no está ocasionada por un hecho en concreto, sino que puede decirse que es la modalidad “la gota que colmó el vaso”

Varias cosas a lo largo del día que le van pareciendo regular (como que no pueda coger las tijeras…) pero que va sobrellevándolo más o menos como puede… algún gesto, un minilloro, poca cosa…

Hasta que ese vaso, del que hablábamos, se colma y se arma la marimorena. Por lo que tenemos visto hasta el momento, este tipo de rabietas suelen ser más duraderas, pero de menor intensidad.

¿Cómo reaccionamos?

Intentamos mantener la calma, ya que él no puede alguien tiene que hacerlo ¿no? y con eso de que somos los adultos…ya sabes, es lo que toca.

Si es en la calle, pues aguantamos el chaparrón como podemos, tratamos de abrazarlo si nos deja (a veces quiere y otras no) e intentamos calmarlo, sin darle lo que ha provocado la rabieta. Que si le hemos dicho que no, es por algo. De momento las rabietas fuera nos han pillado cerca de casa y siempre lloviendo y sin carro en el que subirle, así que después de plantearme abandonar el paraguas, lo he cogido en brazos y nos hemos vuelto a casa, entre lloros, pataletas e intentos de fuga (suyos, no míos, aunque poco me ha faltado)

Si la rabieta ha ocurrido en casa, cuando el momento explosivo on fire se ha rebajado un poco, intento distraerlo con otra cosa, un libro, pintar, jugar… a veces funciona, pero otras solo quiere abrazos, mimos y estar con mamá muy muy cerca, y por supuesto, de eso tiene todo lo que necesite.

¿Cómo terminan?

Lo que tienen en común tanto unas, como otras, es que todas terminan con el peque abrazado fuertemente a mi cuello ( y que no me separe ni un milímetro para intentar respirar porque empezamos de nuevo) y después de suspiros, hipo y mocos por toda mi ropa, se termina durmiendo de puro agotamiento.

Hoy ha sido un día intenso (tú ya me lees mañana), desde por la mañana se ha levantado con el pié torcido y se han ido gestando una y otra vez rabietas de menor a mayor intensidad.

Estoy agotadita y con un sentimiento de, en ocasiones, superación y en otras de angustia por ver que el pobre lo pasa tan mal. No sé cómo hacerlo mejor para intentar ahorrárselo, voy aprendiendo sobre la marcha, a pesar de todo lo leído hay que verse en la situación y no es fácil. Sé que esto forma parte de su desarrollo y que hay que pasarlo, así que intento quedarme con #ElLadoPositivo y es que terminar una rabieta de este modo a mi me da fuerzas para superar la siguiente.

https://www.instagram.com/p/BLi4cPQA6Jt/?taken-by=mamaseescribeconk

 

Estas son los dos tipos de rabietas que conocemos de momento, y me da en la nariz, que seguramente no sean las únicas que conozcamos en los próximos ¿días?, ¿meses?, ¿años?. No es algo agradable ni fácil de pasar, pero forma parte de esta aventura y sé que es un privilegio tener la oportunidad de vivirla, así que… ¡a por ello! 

¿Cómo lleváis las rabietas? ¿Qué tipos de rabietas tienen vuestros peques? 

¡Hasta la próxima!

firma

 

 

 


Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

7 ideas sobre “Rabietas on fire

  • Olga Cuentamelo Bajito

    Como dices, es algo por lo que hay que pasar (aunque no todos los niños lo sufren o al menos sus madres/padres no lo confiesan.
    Monete empezó como tú hijo, a los casi dos años… Hice un post y todo porque me dió para mucho.
    Ahora con 3 años y medio sigue teniéndolas, a veces más explosivas pero lo bueno es que te dice de donde viene el mosqueo.
    Incluso cuando ha pasado la rabieta a veces me dice “lo siento mamá, no se qué me pasa que me enfado y grito” mientras yo pienso “ya, gritas y das patadas y tiras cosas, y me llamas fea…” Pero le quito importancia porque se que se siente incapaz de canalizar la ira.
    Por cierto, has dado en el clavo con consolarle sin ceder a lo que se le negó y por lo que empezó la rabieta.
    Mucho ánimo, es duro, desespera… Pero pasará.
    Un besote.

    • MamaK Autor

      Ay Olga, esto es una carrera de fondo. la verdad es que para nosotras es duro, pero para ellos también, no me acuerdo de cuando yo pasé por ello, pero si me acuerdo del momento adolescencia hormonada y como los sentimientos y sensaciones me arrollaban. Un besazo!

  • mividadecolorazul

    pfff….nuestras rabietas son muy intensas…bueno tiene dos años y medio, y lleva bastante tiempo con ellas, creo que ya las sabe canalizar un poquito más, pero aún así necesitamos muuuucha paciencia y muuucho amor. Nos pasa lo mismo, a veces no quiere abrazos, a veces sí…Hay rabietas por sueño y hambre en nuestro caso también!!jejej, ánimo guapa!! besotes

  • Mamá&nené

    No tenemos una regla para afrontar las rabietas de nuestro loquito, dependerá del momento y de lo que motiva la rabieta. En realidad hemos pasado muy pocas, creo que hemos tenido suerte jejejeje. Si lo que motiva la rabieta es algo superfluo como un dulce o que se le ocurrió al peque que pese al paseo largo que hemos dado y decirme que está cansado, quiere continuar paseando, pues como decimos acá “lo dejo ser” así estemos en la calle, necesita una descarga y dejamos que pase, y cuando notamos que está algo más calmado conversamos y logramos que cambie de opinión. Si se trata de problemas de comunicación o comprensión de sus emociones, lo abrazo, no acepta estar con nadie más que conmigo y solo a mí me cuenta lo que le pasa. Lo importante es que papá y yo creemos que nunca debe estar solo, a veces en silencio, a veces dándole el espacio que pide, pero nunca solo o excluido. Son momentos difíciles en los que lo peor que puede pasar es que los abandonemos emocionalmente.