De la cuna a la cama sin lágrimas 1


de la cuna a la cama¡Mi peque ya no duerme en la cuna! Al final ha sido a los 28 meses, pero nos lo planteamos seriamente mucho antes.

Te cuento:

Hace unos meses saltó se tiró de la cuna y nos llevamos dos buenos sustos.

El primer intento no tuvo demasiadas consecuencias porque se tiró encima de mí. Era una noche un poco rara en la que le costaba dormir y me puse a su lado, en el suelo, para acompañarlo mientras se intentaba dormir. En un momento dado, sacó una pierna y para abajo sin dudarlo ni un momento.

En la segunda ocasión no cayó sobre blando, sino sobre el suelo (de baldosas) y de cabeza. Así que chichón, lloros y sustazo para todos. Teníamos puesta una colchoneta, pero Murphy quiso que su cabeza cayese fuera de ella.

Con esta segunda caída nos planteamos seriamente cambiarlo a cama, pondríamos una barrera y aunque se tirara por encima de ella la altura sería bastante inferior a la altura de la caída desde la cuna.

Supongo que el golpazo le asustó y ya no hubo más intentos de escape, así que nos relajamos y hemos estado otros 10 meses durmiendo en cuna.

Con los preparativos de la llegada de la peque y aunque queda mucho para que ella utilice la cuna (antes dormirá en la minicuna de colecho), pensamos que era mejor ir dejando la cuna para que no relacionase la llegada de la peque con este tipo de cambios.

De la cuna a la cama

Nos hicimos con una cama “Fisher-Price” (como la llama una de mis amigas) de esas que van creciendo con el peque. Y le hicimos participe de la llegada de la cama a la casa (no en comprarla porque es heredada de su primo).

Él nos “ayudó” a montarla, con sus herramientas y todo (lo que le gusta a este peque un destornillador…)y la colocamos en una esquina de su habitación con la intención de que se fuese familiarizando con ella (sin colchón porque tardaríamos unos días en comprarlo).

Y la sorpresa me la dio él a mí cuando esa misma noche (la del montaje) me dijo que quería dormir en su cama de mayores (¡y nosotros sin colchón!)

Fuimos con él a elegir el colchón, la funda nórdica, aunque él prefirió jugar a las cocinitas mientras nosotros escogíamos y nos vio prepararla.

Ese mismo día durmió la siesta allí y se levantó feliz de haber dormido en su cama de mayores. Yo pensaba hacerlo gradualmente, empezar por las siestas en la cama y las noches en la cuna hasta que se sintiese preparado. Pero él debía estar más que preparado porque esa noche quiso dormir en la cama y desde entonces llevamos casi un mes durmiendo en la cama de mayores.

La primera noche yo dormí poco, me preocupaba que se levantase (si quiere puede bajarse sin problema) y se fuese de paseo por toda la casa (cerré puertas excepto la suya y la nuestra para evitarlo) o también me daba cosita abrir un ojo y encontrármelo observándome sin más e infartar del susto.

A día de hoy ni paseos nocturnos ni me lo he encontrado en la habitación en mitad de la noche (cosa que agradezco), de hecho, por las mañanas se espera a que le pregunte si se quiere venir a la cama con mamá antes de bajar.

Creo que el secreto del éxito de la “operación cama” ha sido, como en todo, esperar a que estuviese preparado y él me ha ha demostrado que lo estaba, quizás podríamos haberlo intentado incluso antes. Ahora estamos con la “operación pañal eterna” pero eso ya es otro tema…

¿A qué edad pasasteis de la cuna a la cama? ¿Fue sencillo?

¡Hasta la próxima!

 

 


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Un comentario en “De la cuna a la cama sin lágrimas

  • Marian

    En el caso de mis hijos les “aguantamos” mucho tiempo en la cuna: en ambos casos hasta casi los 3 años. Sé que se suele hacer el cambio antes, pero ellos no protestaban y son de mal dormir, así que sabíamos que en cuanto pasaran a cama se levantarían mil veces (como, de hecho, ocurre). Total, que les cambiamos a cama cuando ellos lo pidieron y no hubo lágrimas, sino mucha alegría.