Las emociones de nuestros hijos 5


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El otro día iba por la calle, como siempre distraída, no sé si pensando en mis cosas o mirando el móvil, no sé…no me acuerdo muy bien… de lo que si que me acuerdo es que tropecé con un bordillo y caí apoyando las manos, ¡mis manos raspadas y doloridas ¡qué dolor!! y entonces… entonces la gente que estaba a mi alrededor, empezó a aplaudir, lo celebraron, diciendo todos “bieeeen” y yo no entendía nada.

Esta situación que acabo de describir seguro que la reconoces, evidentemente no me pasó a mí, es algo que ocurre todos los días con nuestros pequeños. Los adultos lo hacemos para que no se asusten, creemos que así no llorarán, pero es muy importante que ellos expresen sus sentimientos, están aprendiendo constantemente, todo para ellos es nuevo y yo prefiero que mi hijo en un futuro sepa que lo que está sintiendo es lo correcto, si algo le duele, le asusta, le molesta lo normal es que llore, él no sabe hablar, no tiene las suficientes habilidades para expresarse de otra manera,  no quiero que lo esconda, confío en que con los años esos lloros se convertirán en palabras (en algunas ocasiones) y que se sentirá libre para expresar su disconformidad o malestar del modo que crea necesario (confiemos en que las cosas vayan por el buen camino y no lo haga a base de patadas, de esto ya nos encargaremos también)

Si dejamos que nuestros hijos sientan libremente estaremos ayudando a desarrollar su inteligencia emocional, este tipo de inteligencia es una parte muy importante para que el niño tenga éxito en la vida, un niño que respete sus propias emociones, entenderá las de los demás, lo que le abrirá muchas puertas.

Como con todo esto de la maternidad/paternidad debemos predicar con el ejemplo, los sentimientos y las emociones están ahí, obviamente poseemos mayores recursos para gestionarlos, pero debemos hablar de ello, se puede llorar delante de un hijo, por supuesto que se puede reír a carcajadas, pueden vernos preocupados, cansados… y no hay que ocultarlo,  aunque creamos que los estamos protegiendo ellos sabrán que algo no va bien, no ocultamos tan bien como pensamos nuestras propias emociones. Es en esos momentos cuando debemos hablar con ellos, hablar de sus sentimientos, de los nuestros, ponerles ejemplo que ellos puedan entender, es nuestra responsabilidad no dejar cojo este aprendizaje tan importante.

Debemos enseñarles un lenguaje adecuado que les ayude a expresar esos sentimientos, así que ten cuidado con el lenguaje que utilizas para expresar tus propias emociones si no quieres que te pongan colorad@, no solo me refiero a un lenguaje hablado sino también al gestual, aprenderán a reconocer una cara triste, contenta, enfadada…

Muchos adultos no saben tratar con sentimientos como la frustración, uno de los sentimientos más complicados de aceptar; lloran, patalean, tiran cosas… (me refiero a los niños, aunque supongo que algún adulto también lo hará) en esos momento debemos decirles que entendemos que estén enfadados pero que las cosas no siempre serán como ellos quieren. Inmediatamente el niño te dirá que lo entiende y crisis terminada, no, es broma, seguirá pataleando y enfadado con el mundo entero, pero será una experiencia más que le ayude en este largo aprendizaje.

Las emociones forman parte de la vida, no podemos protegerles de las malas, están ahí, pero si podemos darles recursos para manejarlas, hay que dejar que las sientan (aunque soy la primera que me cambiaría cada vez que veo que lo pasa mal) , decirles que es normal, que entendéis lo que sienten, hablarles mucho. Los niños pueden y deben llorar (al igual que los adultos), enfadarse, sentir dolor, alegría, nerviosismo…

La vida es una aventura cargada de emociones, por supuesto no todas son malas, pero si que son éstas las más difíciles de llevar…hagamos más fácil este camino, ¿no te parece?

 ¿Te habías parado a pensar en la responsabilidad que tenemos los padres en este sentido? ¿Cómo ayudas a tus hijos con sus emociones? Estoy deseando leer vuestras aportaciones, que yo aún estoy casi en la casilla de salida.

¡Hasta la próxima!

firma

Fotografía: Pedro Venâncio

 

 

 

 

 

 


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