Postparto, lactancia y valores. Llegó la hora de ser generosas


Generosidad, respeto, tolerancia… seguro que es algo que todos queremos enseñar a nuestros hijos, ¿verdad? pues no te voy a descubrir nada nuevo, los niños aprenden con el ejemplo, así que es hora de ponernos las pilas y ayudarnos las unas a las otras.

Generosidad

Generosidad es compartir y no hablo solo de lo material, que eso parece que lo tenemos ya más interiorizado. La verdadera generosidad es esa en la que te abres y compartes aquello que te ha hecho sentir vulnerable, aquello que te ha dolido, aquello que te ha superado.

La maternidad es maravillosa, no me canso de decirlo, pero es intensa y cansa y da miedo y en ocasiones nos supera (o al menos a mí). Y sí, esto seguramente ya vaya a ser así para el resto de nuestros días, pero si hay un momento especialmente intenso ese es el puerperio.

El postparto de mi mayor me golpeó y me atrapó.

Los sentimientos me desbordaban, lloraba, me sentía sola, sensible, el cuerpo me dolía, no podía dormir, necesitaba tranquilidad, mimos, que me cuidasen, que me valoraran y sin embargo, todo eso que yo sentía no era lo que se esperaba de mí.

Se esperaba que estuviese feliz (y lo estaba, pero no solo estaba feliz), que supiese cuidar a mi pequeño (yo que no había cambiado ni un pañal y que no había cogido ningún bebé), se esperaba que estuviese cansada, que no durmiera y que sintiese dolor, pero que todo aquello no me superara, que no fuese importante, así que pocos pararon a preocuparse por mí, pocos se enteraron de lo difícil que fue.

En esos momentos hay numerosas manos para sostener al bebé, pero… ¿cuántas manos hay para sostener a la nueva mamá?… probablemente menos de las necesarias.

La experiencia es un grado

El postparto de Tigrilla fue mucho mejor y creo que precisamente era porque ya sabía lo que venía después. De ahí la importancia de compartir, no quiero asustar a nadie, repito, ser madre es lo mejor que he hecho en mi vida, pero esos primeros momentos son especialmente duros, así que si dejamos de idealizar y empezamos a compartir que es normal sentirse así, que es muy probable que nos sintamos realmente felices pero a la vez asustadas y descolocadas, que nos sintamos inseguras y con miedos, seguramente estemos dando herramientas a esas futuras mamás y es que de estas cosas se habla poco o no se habla bien, se tiende a quitarle hierro al asunto y creo que eso no beneficia a nadie.

Respeto

Respeto, qué complicado parece esto cuando somos madres/padres aunque no debería ser así, me voy a explicar.

Apretar los dientes y callarse

Cuando sabes mucho de un tema es complicado callarse, es decir, si yo veo a un niño en una mochila colgona, se me revuelven las tripas, al igual que cuando se critica la contramarcha (si conozco a la persona en cuestión se lo comento, pero si no les conozco de nada, pues aprieto dientes y deseo que se crucen con alguien que sí les conozca y que sepa orientarles y aconsejarles mejor). Y es difícil, precisamente porque sé del tema y porque está en juego la salud de los peques.

Lactancia

Parecido pasa con la lactancia, sé del tema y mucho y por eso sé que la lactancia materna es lo mejor que le podemos dar a nuestros peques. A día de hoy llevo a mis espaldas una lactancia materna con Tigrilla de 14 meses que por el momento no tiene pinta de que vaya  a terminar próximamente aunque no ha sido sencillo en algunos momentos.

Pero también tengo a mis espaldas una lactancia mixta con el mayor que duró 14 meses , un problema de frenillo que no supieron ver nos llevó a ella; el peque empezó a perder peso hasta que fue muy preocupante y tuvimos que recurrir a la leche de fórmula.

Por eso me parece importantísimo que se siga trabajando para conseguir leches de fórmula cada vez mejores, para aquellas madres, que como yo, se ven obligadas a utilizarlas y para aquellas madres que disponiendo de la información necesaria, deciden no dar el pecho a sus hijos.

Tolerancia

Todos estos pensamientos que comparto hoy surgen después de asistir a un evento en el que se presentaba la leche de fórmula Optimum 2 , la leche más innovadora de Blemil y de la que me llamó especialmente la atención que contenga Bifidobacterium infantis IM1, que es una bifidobacteria característica de los bebés alimentados a pecho.

Y es que cuando hablamos de lactancia, la tolerancia debería ser indispensable. Respetar una decisión aunque no coincida con la tuya no debería ser tan complicado (siempre que se haga desde el conocimiento y partiendo de que lo normal es que todos queremos lo mejor para nuestros hijos)

Todas nos sentimos juzgadas

En el evento en el que pudimos escuchar a Lucía mi pediatra hablar de estos temas, coincidimos tanto mamás que hemos decidido dar el pecho, como mamás que han decidido no hacerlo (o que no han podido) y todas confesamos que nos hemos sentido juzgadas por el tema de la lactancia en algún momento de nuestra vida. Ya sea por gente cercana o por cualquiera que pasase por allí y que se sintiese con derecho a opinar.

Lucía comentaba que ella, en consulta, va a por todas con la lactancia materna: ayuda, aconseja, valora y acompaña a las madres que quieren tener una lactancia materna. Pero si le llega a la consulta una madre que ha optado por no dar el pecho y ya está completamente tomada la decisión, lo último que se le ocurriría es juzgarla.

Y es que es así, es una persona adulta, que con toda la información sobre la mesa, ha tomado una decisión que le afecta exclusivamente a ella y a su hijo. Otra cosa es que la decisión de esa madre afectase a mi hija, pero como no es así, jamás me atreveré a juzgar.

Generosidad, respeto y tolerancia… parece fácil, pero cómo cuesta en ocasiones, ¿verdad?

¡Hasta la próxima!

 

 

 

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