Mi mayor fan


Así, como si fuese una famosa, yo que llevo en un segundo plano algo de tiempo, me he encontrado con una fan de estas que te apoyan y te vitorean cada vez que haces un movimiento acertado y de las que te levantan, cada vez que haces uno equivocado. 

Me encuentro, todavía, aterrizando en mi nueva vida. Con horarios que pensé que nunca sería capaz de soportar (pero hay tantas cosas que no son como pensé que serían) corriendo de un lado para otro para llegar a todo y dejándome, como siempre, en último lugar.

Porque aunque me sé la teoría, en la práctica la realidad es otra. Porque yo sería la primera en decirle a una amiga que se cuide, que lo que ella sienta y necesite es importante, que no se puede ignorar, que se escuche y se tenga en cuenta. Pero luego las prioridades te arrastran y tú no formas parte de ellas, porque no hay tiempo.

Desde que he empezado a trabajar fuera de casa he podido comprobar dos cosas que ya me olía:

Una, que lo difícil es quedarse en casa, que a pesar del horario de locos que tengo ahora, la dedicación que supone quedarte las 24 horas del día cuidando y criando a los niños es lo más exigente que he hecho nunca.

Y dos, que esto no lo valora ni Peter. Y Con Peter, que no se me ofenda ningún Pedro, me refiero a cualquier otra persona que no sabe lo que es quedarse en casa.

Porque ahora, aunque me levante pasadas las 5 de la mañana y vuelva dando carreras para llegar a por mis hijos, tengo momentos de desconexión, un sueldo a final de mes y aunque parezca triste, reconocimiento social. 

Y es que, desde que mi situación ha cambiado, he empezado a escuchar a personas cercanas diciendo que se sienten orgullosos por lo que estoy haciendo o he logrado. Y yo solo pienso lo injusto que es no haberlo escuchado antes, cuando mi dedicación era exclusiva hacia mis hijos; que una se mete en el mundillo de la maternidad con la intención de hacerlo de manera responsable, criando pequeñas personitas, inculcando valores que hagan del mundo un sitio mejor y esas cosas que seguramente tú también buscas; vamos, que la mayoría no nos tomamos esto a la ligera.

Y es que el error es mío, porque todos andamos con taras por el mundo y el mío es no escucharme. Porque mi voz siempre ha estado en un segundo lugar y he preferido escuchar la del resto.

Así que he decidido, que en esto y en otras muchas cosas, voy a empezar a escucharme y si es preciso gritaré, porque me voy a convertir en mi mayor fan, porque no necesito (bueno, más bien porque no debo esperar) que nadie me lo diga, porque hago muchas cosas, y muchas de ellas bien, y estoy cansada de normalizar los pequeños éxitos y de hundirme en los pequeños fracasos, porque aunque debería hacerlo por mí (puede que yo ya no tenga remedio), no se me olvida que soy ejemplo para mis hijos y definitivamente no quiero esto para ellos.

¡Marchando una de autoestima por aquí!

¿Alguien quiere?

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